La campana sonó arruinando un bonito dia de mediados de otoño, las hojas caian lentamente de los arboles y yo corriendo para llegar un día más tarde a clase de lengua, pero ese dia un regalo me acompañó, alli estaba él, en la entrada, como esperandome, tan guapo como siempre con el pelo brillando al sol y una bufanda azul bien enrrollada al cuello, y yo con mi mochila llena de libros que me tiraba para atras, la falda llena de tiza y todo el pelo revuelto frente a él.
-Jaja... que verguenza, otro dia más llegando tarde- me dijo, mi corazon parecia dar saltitos de alegria.
-Si, la verdad es que deberia darnos verguenza, los delegados y siempre llegando tarde-conteste yo y mis risas se unieron a las suyas
-Bueno y como sigais aqui hablando aun llegareis mas tarde-dijo una profesora que no conocia
Asi que entre risas subimos a clase para escuchar una vez mas el sermoncito de Margarita por no llegar a la hora, ya llebabamos cuatro en lo que iba de semana y eso que era solo miercoles... nos sentamos y para nuestro asombro en el nuevo trabajo de literatura nos habian puesto juntos por haber llegado retrasados.
Diciendo la verdad, no hablamos más en todo el dia y aunque para mi ya habia sido suficiente a la hora de la salida me alcanzo corriendo y me pregunto si iba hacer algo el viernes, porque si queria podiamos hacer el trabajo en su casa.Y asi es como a las seis menos diez mi dedo estaba pulsando su portero automatico.
Su madre me abrió y me contó que él todavia no habia llegado.Me dijo que me sentara y me pregunto que si queria algo pero yo pensando el el nudo de mi estomago me negué.Comenzamos ha hablar sobre él, nuestros compañeros de clase y muchas otras cosas durante un rato pero él seguía sin aparecer.Miré el reloj, ya eran casi las ocho, hora a la que me debia ir, cuando me levante y me despedí de su madre que tan amable habia sido conmigo el hizo acto de presencia, pero no venía solo, le acompañaba la chica que según los rumores le gustaba.Al principio se sorprendió mucho al verme pero en un segundo la expresión de su cara pasó del desconcierto a la clara impresión de haber recordado que hacia allí y luego al arrepentimiento aunque para mi reacción en ese momento ya era tarde, me volvi hacia su madre la sonreí y repetí mi expresión de agradecimiento por el té, que me habia acabado tomando, y a él le eche una mirada larga y me fui.
Desde detras de su puerta pude oir a su madre diciendole
-De veras no se como se te ha podido olvidar, la pobre ha estado aquí toda la tarde esperandote hasta que ya me ha dicho que tenia que irse porque luego tenia...
Ya no quise escuchar más y en silencio me fui llorando suavemente.
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