Al llegar al ascensor y ver en el espejo mi cara llorosa me di cuenta que tenia que parar a no ser que quisiera oir las molestas preguntas típicas de mi madre.Al llegar a casa subí rapidamente las escaleras y me fui directamente a mi cuarto diciendo que esaba terriblemente cansada.
Aquel fin de semana fue horrible pero como todo, terminó pasando.El lunes llegue a clase destrozada, con los ojos hinchados de tanto llorar y con un bonito par de ojeras moradas surcandome la cara que ni siquiera mi caro maquillaje habia conseguido disimular pero a pesar de todo decicí que esa tarde no iba a arruinarme el resto de mi vida y que con haber malgastado todo un finde había bastado.
Intenté evitarle durante todo el día y casi lo conseguí, justo después del recreo de la tarde, llegué muy pronto mi clase, mi primera impresión fue que estaba vacia pero para mi sorpresa nada más cerrar la puerta...
-Lo siento.-dijo su voz
Todo mi cuerpo se quedo helado aunque rapidamente recuperé el control sobre mis actos y dirigí mi mano hacia la puerta.En eso él atravesó la distancia que nos separaba y me dijo
-Lo digo en serio, la verdad es que no me acordé, pero te prometo que la próxima estaré alli puntual.
-¿Qué próxima vez?-repuse yo
-Te recuerdo que tenemos un trabajo de Literatura por hacer-me contestó
-Cierto...¿qué tal este sabado?
-Esta bien,¿En mi casa de nuevo?
-Solo si piensas presentarte esta vez
-Te lo prometo
Esas fueron sus últimas palabras antes de que empezaramos ha hablar de otra cosa y la clase se llenara de gente.
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